Utilizamos cookies propias y de terceros (como Google AdSense) para mejorar tu experiencia de navegación, ofrecer contenido personalizado y mostrar anuncios relevantes. Al continuar navegando, aceptas nuestra Política de Privacidad y Cookies.
    Volver a Explorar
    Drama
    4 min de lectura2024-05-30

    Se lo tragó la oscuridad y nadie me creyó

    Autor

    Belen V.

    Portada oficial de la historia: Se lo tragó la oscuridad y nadie me creyó, del género Drama
    Mi hermano siempre fue ruidoso. De esos chicos que llenan una pieza con su sola presencia, que hablan antes de pensar, que se ríen de todo...

    **Capítulo 1**

    Mi hermano siempre fue ruidoso.

    De esos chicos que llenan una pieza con su sola presencia, que hablan antes de pensar, que se ríen de todo, que te buscan aunque no los hayas llamado. Así era Ignacio hasta los catorce años.

    Después dejó de ser así.

    No de un día para otro. Fue gradual, tan gradual que al principio lo atribuí a la adolescencia. Mi mamá decía que era normal, que los chicos a esa edad se encierran, que necesitan espacio. Y yo le creía porque era la versión más cómoda de la historia.

    Pero yo lo conocía. Lo había criado casi tanto como mi mamá porque ella trabajaba doble turno y yo era la mayor. Sabía cómo sonaba su silencio bueno, ese de cuando está concentrado en algo que le gusta, y sabía cómo sonaba su silencio malo.

    Este era el segundo tipo.

    Dejó de comer con nosotras. Se encerraba apenas llegaba del colegio. Cuando le hablabas respondía con monosílabos y sin mirarte. El teléfono siempre boca abajo sobre la mesa, siempre con la pantalla apagada cuando alguien se acercaba.

    Una noche lo escuché reírse solo en su pieza a las dos de la mañana.

    No era una risa normal.

    Era una risa que no había escuchado antes en él y que me dejó despierta el resto de la noche sin saber bien por qué.

    Al día siguiente le pregunté con quién hablaba tan tarde. Me dijo que con nadie. Le dije que lo había escuchado reírse. Me miró con una expresión que no le reconocí y dijo que había sido un video del celular. Le pedí que me lo mostrara. Me dijo que ya lo había borrado.

    Empecé a prestar más atención después de eso.

    Su teléfono siempre estaba boca abajo. Siempre. Sobre la mesa del comedor, sobre la mesa de su cuarto, en el bolsillo. Nunca con la pantalla hacia arriba, nunca donde alguien pudiera verla sin que él quisiera. Y cuando alguien se acercaba, su mano iba al teléfono antes que su mirada. Era un reflejo. Automático. Como esconder algo.

    Le pregunté si tenía novia. Me dijo que no. Le pregunté si tenía amigos nuevos. Me dijo que no. Le pregunté si estaba bien. Me dijo que sí, que dejara de preguntar.

    Mi mamá notó el cambio también pero lo atribuyó a la edad. "Es un adolescente," decía. "Vuelve." Y yo asentía porque era más fácil asentir que decirle que esto no era la adolescencia. Que había algo más.

    Una noche, cuando Ignacio estaba en la ducha, su teléfono vibró sobre la mesa. La pantalla se encendió por dos segundos. Solo dos. Pero alcancé a ver la notificación.

    Era un mensaje. De un nombre que no reconocía. Y decía: "No te preocupes, nadie me va a creer."

    No abrí el teléfono. No era mío. Pero esa frase se quedó en mi cabeza durante días, girando, creciendo, tomando un peso que no podía ignorar. "Nadie me va a creer." ¿Qué significaba? ¿Qué le estaban haciendo? ¿Qué le estaban pidiendo que hiciera?

    Empecé a buscar en internet. Busqué "adolescente comportamiento extraño", "hijo se aísla", "mensajes extraños celular adolescente". Encontré de todo. Acoso escolar. Grooming. Sectas. Retos virales. Cada resultado era peor que el anterior y ninguno me daba una respuesta concreta.

    Lo que sí encontré fue una recomendación que se repetía en cada página: no lo enfrentes solo. Busca ayuda. Habla con un profesional antes de hablar con él.

    Pero ¿cómo le dices a un profesional que tu hermano se ríe solo a las dos de la mañana y que recibió un mensaje que dice "nadie me va a creer"?

    ¿Y cómo le explicas a tu mamá que esta vez no es la adolescencia?

    No lo hice a tiempo. Esa es la parte que no me perdono.

    Escrito por Belen V.

    Escritor especializado en el género de Drama. Apasionado por crear narrativas inmersivas que atrapan al lector desde la primera página, combinando elementos clásicos con giros inesperados.

    ¿Quieres ver cómo termina esta historia?

    Esta es solo una versión preliminar. La experiencia inmersiva completa, con sonido ambiente y efectos visuales, está disponible en nuestra plataforma oficial.

    Continuar leyendo en la Web App

    ¿Te ha gustado esta historia?

    Suscríbete a nuestro boletín para ser el primero en enterarte cuando publiquemos nuevas historias inmersivas.

    Suscribirme a las Novedades