Utilizamos cookies propias y de terceros (como Google AdSense) para mejorar tu experiencia de navegación, ofrecer contenido personalizado y mostrar anuncios relevantes. Al continuar navegando, aceptas nuestra Política de Privacidad y Cookies.
    Volver a Explorar
    Drama
    4 min de lectura2024-05-28

    Niña bala

    Autor

    Belen V.

    Portada oficial de la historia: Niña bala, del género Drama
    Crecí en una población en las afueras de la ciudad donde las calles no tienen nombre en Google Maps y los almacenes cierran temprano porque de noche es mejor no estar afuera.

    **Capítulo 1**

    Crecí en una población en las afueras de la ciudad donde las calles no tienen nombre en Google Maps y los almacenes cierran temprano porque de noche es mejor no estar afuera.

    Mi mamá trabajó limpiando casas desde que tengo memoria. Mi papá apareció y desapareció tantas veces que en algún punto dejé de registrar cuándo volvía. Éramos tres hermanos en un departamento de dos piezas donde el frío en invierno entraba por las ventanas sin pedir permiso.

    No cuento esto para que me tengan lástima. Lo cuento porque es el punto de partida y sin él nada de lo que viene después tiene sentido.

    En el colegio era buena alumna sin que nadie me lo pidiera. No porque fuera especialmente disciplinada sino porque entendí muy temprano que las notas eran la única puerta que tenía disponible. No había contactos, no había apellido, no había nadie que pudiera hacer una llamada por mí. Solo había lo que yo fuera capaz de demostrar en una hoja de papel.

    Me lo creí. Y funcionó.

    A los diecisiete años saqué el mejor puntaje de mi colegio. La directora me abrazó llorando. Mi mamá llegó tarde a la ceremonia porque salió tarde del trabajo y no quiso perdérsela. Llegó con el delantal de trabajo todavía puesto y los ojos brillantes.

    Ese día creí que lo más difícil ya había pasado.

    Qué equivocada estaba.

    La universidad fue un mundo distinto. Gente que había viajado, que hablaba idiomas, que tenía padres que les pagaban apartamento y coche y semestre en el extranjero. Yo llegaba en micro, comía en la cafetería que daba descuento con la credencial, y estudiaba en la biblioteca porque era el único lugar calefaccionado que no costaba dinero.

    No me quejaba. No tenía tiempo para quejarme. Cada minuto que no estaba estudiando era un minuto que alguien con menos mérito y más recursos usaba para adelantárseme. Eso lo aprendí el primer semestre cuando saqué un 6,9 en Cálculo y el profesor me dijo, sin mirarme, que considerara si la carrera era para mí.

    Consideré. Y después estudié catorce horas seguidas para el examen de recuperación.

    Saqué un 7.

    Pero el problema no era la universidad. El problema era lo que venía después. Porque cuando sales de la población y llegas a la universidad, crees que el mundo se abre. Y se abre, sí. Pero se abre de una manera que no te contaron. Se abre con códigos que no conoces, con conversaciones que no entiendes, con bromas que no te hacen gracia pero que te ríes igual para no quedarte fuera.

    Me adapté. Claro que me adapté. Aprendí a vestirme diferente, a hablar diferente, a no mencionar de dónde venía a menos que alguien preguntara, y cuando preguntaban decía "del sur" porque era más fácil que decir el nombre real de la población y ver la cara de quien no sabe dónde queda.

    Un día, en una entrevista de prácticas, la directora de recursos humanos me preguntó cuál era mi mayor debilidad. Le dije que no sabía recibir ayuda. Me miró como si acabara de decir la respuesta correcta a una pregunta que ella no sabía que estaba haciendo.

    Me dieron el puesto.

    Pero la debilidad era real. No sabía recibir ayuda porque durante toda mi vida la ayuda había venido con un precio que no podía pagar. Así que hacía todo sola. Todo. Desde los trámites hasta las decisiones, desde el dinero hasta las emociones. Todo sola porque sola era la única manera que conocía de estar segura.

    Hasta que un día no pude más.

    Escrito por Belen V.

    Escritor especializado en el género de Drama. Apasionado por crear narrativas inmersivas que atrapan al lector desde la primera página, combinando elementos clásicos con giros inesperados.

    ¿Quieres ver cómo termina esta historia?

    Esta es solo una versión preliminar. La experiencia inmersiva completa, con sonido ambiente y efectos visuales, está disponible en nuestra plataforma oficial.

    Continuar leyendo en la Web App

    ¿Te ha gustado esta historia?

    Suscríbete a nuestro boletín para ser el primero en enterarte cuando publiquemos nuevas historias inmersivas.

    Suscribirme a las Novedades